Archive for septiembre, 2017


Mi última acción


gracias

Quizás nos acostumbramos a no tolerar la insistencia que tiene el pensamiento para que las expectativas sean solo nuestras y no sean depositadas en quienes más queremos.

 

Circunstancias como éstas reflejan que siempre seremos débiles ante la posibilidad de autoevaluarnos y exigirnos ser condescendiente con aquellos a quienes amamos.

 
Indudablemente, aún sabiendo o habiendo tenido experiencias no tan buenas, la vida nos dirige a seguir confiando, muchas veces en los mismos que dramáticamente nos rompieron el alma.

 

Son lecciones que pueden dejarte enseñanzas o simplemente se quedarán como enunciados sin deducir o peor aún sin resolver.

 

Muchas veces resulta imposible admitir que los cuestionamientos son banalidades ante la elegancia que tiene el perdón o más bien la aceptación de culpa que debemos asumir se convierte en una barrera desatinada e incremental.

 

Resulta también que muchas veces sentimos impotencia o envidia de saber que “ese alguien” si tuvo la valentía de experimentar (para bien o para mal) cosas que nosotros no nos atrevimos hacer en aquel tiempo. Quizás nos sentimos cómodos con la actitud de depositar expectativas en alguien más en vez de arriesgarnos a concluir nuestras expectativas.

 
El dolor que genera la desconfianza/decepción no solo es por los actos, generalmente son por las consecuencias imaginadas; si, ese listado de consecuencias a las que inútilmente le ponemos un título y fecha.
¿Qué costo tiene? Horas de llanto, días insolventes, incluso meses de insomnio.

 

La sabiduría es la principal estrategia del pensamiento y ejecuta actividades en el momento adecuado, a esto usualmente suele llamarse “mis propias prioridades”.

 

Así que no busques un refugio fuera de ti y de vez en cuando es de valientes desnudarse el alma.

 

Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego

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Hoy comienza una aventura


PrimerDíaEmprendes de manera formal un camino; sin embargo, nunca dejes de imaginarte y ser TÚ -corazón valiente-. Muchas teorías te permitirán discutir, aprenderás con el tiempo que todo se debe investigar. Enterás que la constancia y que dar más del cien por ciento en todo lo que hagas te llevará a cumplir objetivos y proyectos.

Cada instante de algarabía te devolverá plegarias de ensoñación. Cada número, vocal o consonante del abecedario tendrán sentido cuando interpretes o escribas frases. Siempre pregunta, la curiosidad te ayudará a descubrir o validar sentencias.

¡Qué nunca terminen las travesuras por doquier, los cumple mes infaltables, las ocurrencias respectivas…!

Seremos tu lienzo para que dibujes sonrisas, tristezas y tal vez uno que otro regaño. Seremos tu refugio.

Porque cada vez que una lágrima está a punto de rodar, tu sencillamente nos dices: “tranquila, tranquila, no pasa nada”, o con simpleza señalas: “ven, ven, yo te enseño”, “¿si, ves? Así se hace”, “no importa”, etc.

Sin duda alguna, seguirás inventando historias, generando ideas, liderando momentos. Por supuesto, siempre estarás dispuesto a enseñarnos desde esa inocencia de niño.

Gracias por impresionarte con mis versos maltrechos, gracias por pedirme que te arrulle con un cuento, gracias por dejarme entonar instrumentos, gracias por interpretar y determinar que te acompañe a cantar, bailar, saltar y sonreir.

Sobretodo, gracias porque ahora eres tu quien inventa historias, imagina personajes, recrea escenarios y con mirada firme nos enseñaste que la generosidad y la valentía sólo tiene un sinónimo natural y se denomina “perdón”.

Contigo, cada momento es único; pues, nos autorizas para ser parte de tu alma, nos invitas a plasmar realidades, nos induces a cumplir metas; y aunque suene repetitivo, desde que llegaste a nuestras vidas eres y serás nuestro consentido consentidor.

Para toda la vida -mi vida, seguirás siendo uno de mis hombres más importantes, mi sobrino Emilio, “el grande” (así nos pides que te llamemos).

 

Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego

 

 


El abuso de quienes ostentan el poder se vuelve más evidente; lamentablemente hemos visto que la generación de política pública la hacen basados en la coyuntura y descartan el análisis basado en la ciencia, pues no les conviene publicar ciertos resultados. Suelen indignarse cuando se les exige evaluación a sus trabajos, peor aún cuando se les pide fundamentación. Inclusive, exigen que se les llame “expertos” y que se les reconozca como los comprometidos con la “ciencia”.
 

Sin embargo, hay que reconocer que aún existen académicos, científicos, profesionales, estudiantes, etc., que tienen la firme convicción de generar discusión y espacios de investigación; así que mi total apoyo para difundir y evitar que éstas malas prácticas de  “panacracia”, “adulación”, “levanta manos”, etc., sigan proliferando en nuestra sociedad.
 

Este es un comentario general, sin alusiones personales; pero como dice la expresión popular “A quien le caiga el guante que se lo chante”.

 

Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego